Sabemos que desde hace décadas las personas emigran por muchos y diversos motivos, convirtiéndose en dueños absolutos de su destino. Solo quien ha pasado por un proceso migratorio puede comprender el alcance y la magnitud de su significado. Para Emigralia, estas personas que dejando atrás su lugar de origen o residencia, un buen día decidieron dar el paso e iniciar una nueva etapa en su vida, son auténticos héroes anónimos a los que con gusto hoy queremos rendirles tributo.
Los protagonistas de nuestras historias conocen perfectamente que emigrar (sea cual sea el destino), comporta tener que abandonar la zona de confort en la que aparentemente todo fluye sin el menor esfuerzo, aunque verdaderamente pocas personas son conscientes del titánico esfuerzo que realizan cada día para mantenerse en pie ahí donde sea que se encuentren. En general, muchas son las advertencias que se le hacen al migrante sobre las dificultades que pueden surgir por el camino y los obstáculos con los que se va a encontrar, llegando incluso en ocasiones hasta a cuestionar dicha decisión, pretendiendo con ello aleccionar a quienes han optado por realizar su proyecto de vida con firmeza y determinación.
Siendo muy realistas, cabe afirmar que no todos dan el perfil, Emigrar requiere grandes dosis de valor, y un absoluto convencimiento interno por perseguir el objetivo, cualidades éstas de las que pocos pueden alardear. Nuestros héroes anónimos libran individualmente su propia batalla, cuando se enfrentan a lo desconocido, y aprenden a vencer sus miedos con coraje gracias a la fuerza interna que les acompaña. No importa cuál sea el destino elegido, los sentimientos de inseguridad, nostalgia, satisfacción, decepción, incredulidad, frustración, alegría, preocupación, tristeza, y cuantos otros que rodean al ser humano; se mezclarán inevitablemente ante el desafío, formando parte del proceso. Por eso, y con razón, se sigue afirmando que emigrar es de valientes.
El origen de nuestras raíces determina la esencia de lo que somos, las experiencias personales sean positivas o negativas nos proporcionan la madurez para enfrentarnos a nuevas situaciones, y la fe, entendida como fuerza interior es la que nutre y alimenta nuestro espíritu de lucha.
Desde Emigralia queremos trasladar un mensaje de apoyo y reconocimiento, a todos estos héroes anónimos que un buen día decidieron ampliar su horizonte y emigrar a nuevas tierras en busca de sus sueños, porque todos ellos estaban muy conscientes de las dificultades inherentes pero totalmente convencidos de su capacidad para superarlas.
El que sabe a dónde se dirige sabe también que llegar es solo cuestión de tiempo.
“Para el que no sabe hacia dónde navega, ningún viento le favorece” (Séneca)
