15 dic 2018

¿Interesado en emigrar a España?


Es un hecho innegable que los tiempos cambian, las sociedades evolucionan y el entorno se transforma. El actual panorama sociocultural de España poco o nada tiene que ver con el de los años cincuenta del siglo pasado, época en la que muchos españoles se vieron obligados a emigrar, como consecuencia de los estragos económicos que provocó la crisis de la postguerra. 

Medio siglo después, la situación ha cambiado y en poco tiempo, hemos pasado de ser un país que exportaba mano de obra poco cualificada a convertirnos en un país receptor de esa mano de obra, y también de profesionales altamente cualificados. No fue fácil en aquella época y tampoco lo es en ésta, pues en general cuando el inmigrante llega al país de acogida, se ve inmerso en un largo proceso de adaptación que empieza con la llegada a una cultura, costumbres y forma de expresarse, totalmente diferentes a la del lugar de su procedencia.

Es absolutamente normal que en ese proceso de integración, el migrante presente sentimientos confusos y difíciles de gestionar, debido a que en la mayoría de los casos será preciso un cambio de mentalidad para sentirse aceptado en el nuevo entorno. No se pretende que el migrante renuncie a su propia identidad cultural porque entendemos que ello le dignifica en su persona pero si le será exigible respeto en todo caso, y resignación a la hora de adoptar como suyos los nuevos valores y costumbres.

Resulta inevitable que la llegada a una nueva cultura provoque desajustes emocionales e intelectuales, e incluso en alguna ocasión, graves crisis de identidad. Pues el migrante, una vez en destino debe hacer frente a sentimientos no experimentados antes de su partida. Quizás lo más traumático sea el duelo que supone la separación de sus seres queridos, lo cual genera momentos de profunda tristeza y soledad. Pero el migrante también tiene que asumir otros roles, como lidiar diariamente con cierto desconocimiento de la nueva realidad, verse obligado a aprender una nueva lengua o nuevas formas de expresión, interesarse por una cultura diferente, formar parte de un paisaje que a priori le es ajeno, adaptarse a su nuevo estatus social, y además tomar la iniciativa de socializar si quiere fomentar la pertenencia al grupo. Esta mezcla de sentimientos, sin llegar a ser una patología, comporta un inevitable grado de estrés que el migrante debe aprender a gestionar como parte de su proceso de adaptación. 

En Emigralia conocemos la importancia de estar bien informados antes, durante y después de un desplazamiento migratorio. Es imprescindible contar con el apoyo de un profesional experto en la materia y conocedor de su entorno para dar respuesta a todas y cada una de las dudas que van surgiendo a lo largo del camino. Tomar la decisión de emigrar, nunca ha sido fácil, y por ello y con razón se dice, que emigrar es de valientes. No obstante, al margen de las variables y oportunidades que puedan presentarse, no debemos obviar que el pretendido éxito siempre será proporcional al nivel de conocimiento que se tenga del lugar destino, y de la actitud que decidamos asumir. Dicho de otro modo, cuanto mejor informados estemos del lugar al que pretendemos trasladarnos y más receptivos seamos al nuevo entorno, mucho más fácil nos resultará asumir los cambios e integrarnos en la nueva sociedad. No se trata en ningún momento de renunciar a nuestra propia identidad, más bien de hacer de ese hecho diferenciador nuestro estandarte para ajustarnos con entusiasmo a los nuevos patrones de comportamiento, sin olvidar la esencia de nuestro origen. 

La Unión Europea establece unas normas mínimas para la concesión de protección temporal, en caso de afluencia masiva de personas desplazadas...